En la clase del taller de hoy, lunes hablamos después de un entrenamiento.
Explorábamos movimiento físico. Una palabra era la inspiración para comenzar a movernos en el espacio. Una palabra generaba el impulso.
Cada uno encontró o no, se conectó o no con la experiencia.
Débora, una alumna, dijo en un momento: Esto es como en la vida! Refiriéndose a que había sentido durante el ejercicio. Emociones y sensaciones relacionadas a cuestiones personales, a como estaba ella en ese momento del trabajo en clase.
Yo pensaba en estas líneas:
Stanislavsky notó que su antigua forma de ensayos dividía las acciones físicas y emocionales alejándose de éste modo de cualquier manifestación realista del arte. La “Vida del cuerpo” y la “Vida del alma” son una unidad.
La indisolubilidad de los procesos psicofísicos provee al espectáculo de una verdad escénica cuyas bases se arraigan en la expresión del estado interno del personaje y se manifiestan por medio de la palabra y el comportamiento físico.
Saludos y hasta la próxima
lunes, 29 de junio de 2009
jueves, 25 de junio de 2009
Que no se rompa el auto
Hoy en el entrenamiento de la Compañía de Teatro Musical de la Academia cada alumna mostró un solo.
Un texto con música y una puesta en el espacio escénico.
Al final, conversamos acerca de los trabajos, todos bien distintos.
Puntualmente uno de los trabajos se veía muy contenido. La alumna se esforzaba y luchaba con toda la tensión que le generaba saber que todo eso que quería contarnos no se expresaba y quedaba contraído.
De pronto, Celeste habló. Habló por impulso, puro impulso y se armó algo interesante para mí.
Dijo: A mi cuando me enseñaron a manejar, me explicaron el uso del acelerador y del embriague.
Cada uno tiene una función fundamental y específica para que el auto se mueva.
Si acelero, muevo el embriague y pongo el freno de mano a la vez es probable que el auto se rompa.
Lo entendí al momento, hablaba de la tensión que genera el accionar la maquinaria toda junta.
Logramos que se frene, que se atasque la energía y que no pueda transformarse en movimiento fluído, continuo.
Stephen Natchmanovich dice:
Un texto con música y una puesta en el espacio escénico.
Al final, conversamos acerca de los trabajos, todos bien distintos.
Puntualmente uno de los trabajos se veía muy contenido. La alumna se esforzaba y luchaba con toda la tensión que le generaba saber que todo eso que quería contarnos no se expresaba y quedaba contraído.
De pronto, Celeste habló. Habló por impulso, puro impulso y se armó algo interesante para mí.
Dijo: A mi cuando me enseñaron a manejar, me explicaron el uso del acelerador y del embriague.
Cada uno tiene una función fundamental y específica para que el auto se mueva.
Si acelero, muevo el embriague y pongo el freno de mano a la vez es probable que el auto se rompa.
Lo entendí al momento, hablaba de la tensión que genera el accionar la maquinaria toda junta.
Logramos que se frene, que se atasque la energía y que no pueda transformarse en movimiento fluído, continuo.
Stephen Natchmanovich dice:
La creatividad surge del juego, pero el juego no esta necesariamente ligado a los valores. El compromiso y el amor si lo estan.
No hay un proceso creativo. Hay muchos procesos creativos, con muchas capas, muchos niveles de compromiso e intención.
Los místicos contemplativos trabajan únicamente con el sí mismo. Los artístas sumergidos en el mundo del arte trabajan solamente con el material. En ambos casos hay una separación entre los valores y lo sagrado por un lado, y la vida por el otro. Pero en el Frente de Liberación del Imaginario los artístas trabajan en el sí mismo y en el material al mismo tiempo, en una alquimia de resonancia comprensiva.
Lo que solemos llamar creatividad implica factores tales como la inteligencia, la capacidad de ver las vinculaciones entre los hechos que antes se veían como separados, la capacidad de romper con actitudes mentales pasadas de actualidad, la valentía, las fuerzas, la actitud de juego y hasta la capacidad de atacar. Las personas creativas pueden usar estas capacidades para el bien y para el mal. (...)
El impulso de crear es un factor más, diferente de la creatividad. Caracteriza a alguien que siente desde lo mas profundo que debe hacer algo, independientemente de lo que es popular o bien recompensado por la sociedad. Esta compulsión interna a realizar una idea depende de la creatividad para su cumplimiento, pero no es lo mismo que la creatividad. (...)
Más alla del impulso de crear hay un nivel aún más profundo de compromiso, un estado de unión con un todo que esta más alla de nosotros. Cuando este elemento de unión penetra en nuestras formas de juego, obtenemos algo que esta más alla de la mera creatividad, más alla del proposito o de la dedicación: llegamos al estado de actuar por amor.
El amor tiene que ver con la perpetuación de la vida, y por lo tanto está irrevocablemente ligado a valores muy profundos.
No hay un proceso creativo. Hay muchos procesos creativos, con muchas capas, muchos niveles de compromiso e intención.
Los místicos contemplativos trabajan únicamente con el sí mismo. Los artístas sumergidos en el mundo del arte trabajan solamente con el material. En ambos casos hay una separación entre los valores y lo sagrado por un lado, y la vida por el otro. Pero en el Frente de Liberación del Imaginario los artístas trabajan en el sí mismo y en el material al mismo tiempo, en una alquimia de resonancia comprensiva.
Lo que solemos llamar creatividad implica factores tales como la inteligencia, la capacidad de ver las vinculaciones entre los hechos que antes se veían como separados, la capacidad de romper con actitudes mentales pasadas de actualidad, la valentía, las fuerzas, la actitud de juego y hasta la capacidad de atacar. Las personas creativas pueden usar estas capacidades para el bien y para el mal. (...)
El impulso de crear es un factor más, diferente de la creatividad. Caracteriza a alguien que siente desde lo mas profundo que debe hacer algo, independientemente de lo que es popular o bien recompensado por la sociedad. Esta compulsión interna a realizar una idea depende de la creatividad para su cumplimiento, pero no es lo mismo que la creatividad. (...)
Más alla del impulso de crear hay un nivel aún más profundo de compromiso, un estado de unión con un todo que esta más alla de nosotros. Cuando este elemento de unión penetra en nuestras formas de juego, obtenemos algo que esta más alla de la mera creatividad, más alla del proposito o de la dedicación: llegamos al estado de actuar por amor.
El amor tiene que ver con la perpetuación de la vida, y por lo tanto está irrevocablemente ligado a valores muy profundos.
IIº Encuentro Interdisciplinario de Artes Escénicas
martes, 23 de junio de 2009
Nada más que soltar...

El viernes 19 dimos un show muy particular con Marina Ruiz, mi pianista en La Casona del Teatro.
Ensayamos hasta el jueves anterior hasta muy tarde y mágicamente, el viernes de la función, sentí que nos envolvió una sensación de estar soltando algo... de estar entregando.
Lo percibí desde el principio, desde la primera canción.
Abajo, en la platea, veía distintas caras con muchas expresiones diferentes y eso intensificaba más mi estado. Un estado similar al del vértigo de estar flotando.
Hace poco leí Mr. Vértigo de Paul Auster, se los recomiendo, también habla de flotar en el aire.Cuando hicimos el primer tango explotó la copa que estaba arriba del piano. (?) Cuantas metáforas se me ocurren para ese momento.
Continuamos hacia el final descontrolados. Muchas gracias a todos los que compartieron con nosotros esta velada, para mí, inolvidable.
Saludos y hasta la próxima.
sábado, 13 de junio de 2009
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